Aquel era un bello fin de semana, los tres soles de Sincrogest brillaban con pocas nubes cubriendo su brillo. Era un día perfecto para pasear, montar bicicletas, ir a la playa o comprar entradas para el coliseo galáctico.
Las filas estaban a reventar, los asientos de los espectadores, de a poco se iban llenando. El ruido en lo la parte superior del coliseo, de a poco iba aumentando. Mientras, en la parte inferior. En uno de los cubículos de los gladiadores.
-¿esto es lo mejor que tienen? ¿Unos cangrejos super desarrollados? –exclamaba desilusionada, mientras observaba desde su cubículo a sus “temibles rivales”. Ella llevaba puesto un protector sin hombreras, con bordes en verde oscuro, mismo color que su mallon, contrastando con el negro de sus guantes y botas.
-los crabzoides son enemigos formidables, sus pinzas cortan el acero como si fuese mantequilla, pueden lanzar acido corrosivo de sus fauces y sus corazas son bastante resistentes a los ataques.-contesto un tipo de piel gris y cabello rojo.- Además, solo eres una novata, aun te falta demostrar que eres capaz de llegar a las grandes ligas, mocosa.
-vaya, eres fastidioso cuando te lo propones, ¿no es asi? –ella volteo y se dirigió a su acompañante. El la observo atentamente, no era muy distinta a otras niñas, ya fuese el canon terrícola o saiyano. Ojos castaño oscuro, cabello corto en color negro, tal vez lo más llamativo fuera la cicatriz de su mejilla izquierda. -¿observas estas manitas de niña? Acabaran con los crabzoides, antes que siquiera puedas parpadear.
La puerta que daba acceso a la arena se abrió, ella sabia que su combate estaba por iniciar.
-lo siento una pelea me llama, continuaremos esta amena charla en otra ocasión. – camino por el túnel que la conectaba con la arena. Sentía una mezcla de nerviosismo y emoción, imaginándose, como en pocos meses, incluso semanas, el nombre de Pan seria ovacionado por los asistentes al coliseo.
Algunas semanas antes, en un lejano planeta llamado la tierra.
Las sombras de grandes naves espaciales surcaron el espacio con dirección a la tierra. Solo unas horas después, los habitantes de la tierra descubrirán que ya nada volvería a ser igual.
Mientras todo eso estaba por ocurrir, en la mente de una niña de 10 años.
-“¿Cuánto tiempo ha pasado? ¿Se habrán cumplido ya los 7 años de la muerte de mi padre? ¿Por qué no fui yo quien, al final, vengo su muerte?
-¡Porque! ¡Porque me siento tan mal! Se supone que debería sentirme feliz por todo el sufrimiento que causaron los androides!...aun asi, era mi venganza y Trunks me lo arrebato.
Tan ensimismada estaba en sus pensamientos, que casi no prestaba atención a la clase. Ella golpeaba mecánicamente su cuaderno con su lapicero. De pronto, un pequeño destello de ki, cada vez más cercano, llamo su atención. Se concentro un poco mas, noto una gran cantidad de presencias agresivas.
La legión de naves espaciales empezó a ser reconocible desde el cielo, bloqueando el sol de aquella mañana. En pocos minutos, tal como lo venían planeando, aterrizarían y comenzarían el plan de invasión. Conquistar las cuatro capitales de la tierra seria sencillo y no tomaría nada de esfuerzo…o eso pensaban ellos.
El salón de cuarto año de primaria de la ciudad naranja, ignorando los sucesos que estaban por desencadenarse, estaban absortos en el problema matemático presentado en el pizarrón. Pan solo observaba su libreta en blanco, pensando si lo que esta pensando hacer, seria considerado valiente o estúpido. No le toma mucho tiempo tomar su decisión, se levanta de su silla y camina en dirección a la puerta del salón.
La profesora observo como Pan se ponía de pie. -¿adonde piensa ir señorita Pan?
Pan voltea y responde con una sonrisa. –solo voy al baño, miss. –contesto. Luego movió la manija, abrió la puerta y salió caminando. –definitivamente, acabo de tomar una decisión bastante estúpida…no hay nadie en los pasillos, que suerte. –empezó a correr a una velocidad imposible para un ser humano normal y salto por la puerta principal de su colegio.
Alguna vez, Trunks le conto de ellos, del ejercito que alguna vez sirvió a la familia del frio, conquistadores de galaxias enteras, destructores de civilizaciones, temidos con solo mencionar sus nombres…ahora su imperio se encontraba en crisis, con cada gobernante peleando por conquistar otros planetas como perros.
-La espada de Trunks puede que me sea de utilidad. –saco una capsula de su bolsillo y la lanzo al aire. De esta salió una espada que pan empuño al vuelo. -veamos, ¿en que dirección fue que sentí todas esas presencias?…por supuesto, por el oeste.-ella empieza a elevarse, para después salir volando.
Los invasores finalmente descendieron en una región inhóspita de la región del oeste. Cuando las nubes de polvo se disiparon y la compuerta se abrió, notaron que una colegiala de unos 10 años, vestida con una blusa en modelo marinero en blanco con rojo, falda roja, calcetas blancas y zapatos mary jane negros, también llevaba una espada en su funda a la espalda. se encontraba de frente a la nave, observándolos, mientras, desde el interior de la nave, también era observada desde un monitor
-años de planeación y no contaba con que ella se presentara voluntariamente.
-señor Dralion, ¿sabe quien es la niña? –pregunto uno de sus tenientes.
-claro que si, su abuelo fue el culpable de la muerte de los señores Freezer y Cold. Además…su padre también fue una molestia. –acomodándose en una silla, frente al monitor. –será mejor que le mostremos algo de respeto y salgamos a saludarla.
Los primeros en salir, fueron dos soldados. Al observar los alrededores, notaron que la chica había desaparecido.
-¿Dónde se habrá escondido? Mi rastreador no la localiza.
-debe haber huido, hay que informarle al comandante. –al voltear y caminar hacia la nave, siente un dolor en la cabeza y el estomago. –ughh. – de pronto nota que esta vomitando sangre.
-Flav, ¿estas bien? –ante sus ojos, ve como su compañero termina con la cabeza y el tronco cercenado. –hijo de la…-aun no sale de su sorpresa, cuando siente el filo de una espada en su cuello.
-Di buenas noches. – pan le separa la cabeza con un rápido y certero corte de la espada. El cuerpo de su victima cae al suelo, ella solo sonríe. –oigan niñitos ¿van a salir a jugar? o sus mamis no los dejan. –una gran multitud de soldados salieron de la nave al escuchar aquel comentario. –así me gusta.
-señor, ¿cree que fue buena idea enviar a nuestros soldados a una posible masacre?
-por favor, solo son peones. No puedes ganar un partido de ajedrez, sin sacrificar algunas piezas.
-pero mi señor, ¿eso no es un poco cruel?
-si, tal vez. Ahora…Si me disculpas, tengo una batalla que observar.
Continuara…
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